España es diferente … esto lo hemos escuchado todos a lo largo de nuestra corta o larga vida.

Siendo el gran país vitivinícola que los que vivimos de él sabemos no dejamos de sorprendernos y de sufrir la poca repercusión de reconocimiento que nuestra variada paleta de terruños, variedades de uva, bodegueros y profesionales derrocha.

Rioja primero y Ribera del Duero posteriormente, puntas de lanza en calidad y prestigio internacional de nuestro país, están tomando nuevas posiciones ante la dificultad y competitividad actual del sector a nivel mundial.

Rioja está inmersa en un proceso de transformación interna desmembrando lo que allá por el año 1925 nació como Denominación de Origen –nos acercamos a los 100 años-, con unos vinos que recorrieron todo el mundo siendo la escasa representación de la España vitícola del pasado siglo. Aquella imagen de calidad está desdibujada en la actualidad, sus diferencias de precios, de calidades, de etiquetados poco claros, ha llevado a un estancamiento en ventas en el último lustro y al desencanto de marcas de prestigio que se ha visto salpicadas por el peso de una gestión de la imagen pública de Rioja de volumen más que de calidad.

Estas grandes marcas, sobre todo de Rioja Alta y Rioja Alavesa, se han fijado en Francia, símbolo del glamour, exclusividad y calidad y más concretamente en la zona de Borgoña; la joya de la corona de los vinos tintos envejecidos en barrica del país con más respeto a nivel mundial de vino y de precio, que también importa y mucho.

Rioja Alavesa - Labraza

Viñedos Labraza – Rioja Alavesa

Y no es casualidad porque hay muchas similitudes y sinergias entre ambas zonas que hasta hace poco más de una década no se habían contemplado: una uva perfectamente adaptada a cada zona desde hace más de 100 años, una heterogeneidad de suelos, orientaciones y variables climáticas que permite a los viticultores y bodegueros crear vinos únicos y singulares, una cultura, historia y saber hacer de sus profesionales excepcional.

Como resultado de estos “descubrimientos” el propio sector ha obligado a la denominación de origen a la zonificación de sus suelos, sus viñedos, sus elaboradores, especializándose y poniendo en valor todas estas herramientas valiosísimas que siempre han estado ahí, en Rioja, en España.  

¿Pero cómo no lo hemos hecho antes? me pregunto … Más vale tarde que nunca se dice también en éste nuestro país pero deseo que en el trayecto lleguemos los primeros a algún puerto; la España vitivinícola se lo merece.

P.D. De Ribera del Duero hablaremos en otra entrega.